Maria.
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¿Mamá por qué no?
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Ya te lo he dicho, Maria. Tú ya lo
sabes.
-
Pero ¿por qué? Dime. ¿Por qué?
-
Te lo vuelvo a explicar, cielo.
¿Recuerdas los
granitos de arena de la playa tan pequeños que se te escapan entre los dedos?
Hay un virus muchísimo más pequeño. Es tan pequeño que no lo podemos ver. Puede
estar en cualquier parte y si lo tocamos, se mete por la nariz o por la boca,
dentro de nosotros y nos hace daño. Mucho daño. Tanto que hasta tenemos que ir
al hospital para que nos curen.
-
Vale mami, pero yo quiero ir al
parque a jugar. ¿Puedo? ¡Eh! ¿Puedo?
-
Allí también hay peligro de que
esté. Ningún niño o niña puede ir. Se pondrían enfermos ya te lo he dicho. Y
también sus familias.
-
¿Y a casa de la abuela? Allí
estamos dentro, podemos poner en la puerta un cartel que diga ¡No entres,
virus! Que aquí no te queremos.
-
Maria, cariño. La abuela tiene
muchas ganas de verte, pero ahora no puede ser. La llamamos por
videoconferencia y le contamos lo que vamos a hacer ¿vale? Además, recuerda que
hoy vas a cocinar macarrones con el papá y tú tienes que preparar el queso, el
tomate, la mantequilla…
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¡Yupi, eso sí que me gusta! Y
después dibujaré un dinosaurio y una mariposa. Mami ¿nos podemos disfrazar hoy
también?
-
Claro.
-
¿Y después saldremos a la ventana
a aplaudir y cantar? ¿Y veremos los dibujos de la tele? ¿Y me leerás un cuento?
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El que más te guste.
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¡Un beso mami!

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